Lo veo parado en frente de mi y quiero que me
trague la tierra, no puede ser que mis amigas no me hayan avisado que estaba
detrás escuchando todo lo que estamos hablando. No tengo la cara de mentirle ni
inventarle una buena excusa con tal salir de ésta, por lo menos casi bien
parada.
«Que mala jugada del destino; no hago más que
confesarles a mis amigas mi sentir sobre Pierre y la persona en cuestión aparece y lo escucha todo.
Malditas condenadas, me la van a pagar.»
